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| Parque Romano, Tanis de primera a cambio de una pequeña petición... |
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| ... hacer el "spiderman" al acabar... chiquilla loca esta! |
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| Misma vía, otra perspectiva |
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| Fataga!!... pero acabó lloviendo, ug |
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| Después de un día de escalada... |
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| Parque Romano, Tanis de primera a cambio de una pequeña petición... |
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| ... hacer el "spiderman" al acabar... chiquilla loca esta! |
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| Misma vía, otra perspectiva |
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| Fataga!!... pero acabó lloviendo, ug |
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| Después de un día de escalada... |
Pueees otro día en Moya, cada vez pillándole más gustito, la compañía como siempre inmejorable y cada vez algo más de confi.
¿El peor momento?, cuando me tiraron la cuerdo en un 6ª (creo recordar) y me dijeron, venga, de primero, ug, tengo que ponerme al día de new.
Esta vez sí que llevé la cámara, la verdad que el sitio se lo merece, está verdiiiito, verdito y además habían dos amores que me han robado el corazón, una perra lindísima y el señorito de la foto que nos ha salido escalador.
Por lo demás, hacía tiempo que no se me pasaba el tiempo tan rápido, cuando nos quisimos dar cuenta ya eran las 8 y empezaba a oscurecer, pero bueno ya vendrán días más largos.
Y durummm, ains que ganitas tenia, día genial!

Hoy el día se ha despertado nublado, un poco frío y gris. A ratos cae una fina lluvia, luego se cuela un leve rayo de sol pero acaba volviendo a predominar el azul del agua.
Pero ayer fue distinto.
Ayer hizo sol, ayer amaneció el aire fuerte y lleno de vida y ayer fue el mejor día para estrenar mi nuevo equipo de escalada. Cuando lo miro, todo bien guardado en una caja debajo de mi cama, pienso que me recuerda mucho a cuando uno se independiza por primera vez, entras feliz en tu nuevo piso que apenas tiene una mesa, un par de sillas y quizás, con un poco de suerte, algo que poder llamar “cama”, pero sabes, que con el tiempo, esa mesa contendrá un bonito mantel, o ese colchón donde has pasado las mejores noche acabará siendo una grande y mullida cama.
Ahora poseo una flamante cuerda, un juego de cintas, algunos mosquetones y dos artilugios que no había visto nunca o al menos no me había fijado lo suficiente, un reverso para asegurar y una cinta cocida “que nunca está de más”.
Fuimos al parque de Las Rehoyas, curiosa experiencia la de “trepar” en roco, coincidimos con un grupo de monitores, de los cuales uno se quedó enamorao de mi nuevo ebook, (¡que también me lo trajeron los reyes pero se merece un texto a parte!).
Luego de un “pequeño” despiste del cabecita loca de aroh con respecto a un arnés olvidado en casa… empezamos la faena, ¡y fue genial!, que diferencia cuando todo te lo tienes que currar por ti mismo y que todo vaya acorde a tus posibilidades, empezamos por una cara bastante sencilla con un pequeño inconveniente… la reu estaba sin mosquetón, pero aún así ya veríamos sobre la marcha como solucionar.
Contamos las cintas que necesitaríamos más un par por si las moscas, revisamos ien todo e hicimos un par de pruebas a poca altura para ver que tal nos veíamos con el reverso. Lo demás vino solo, ni miedos, ni inseguridades ni nada, realmente no lo pensé, simplemente habían muchas ganas de escalar y ese fue mi objetivo, todo lo demás pareció hacerse secundario hasta que una voz me dijo, ¿cómo vas?, ve hablándome.
Una cinta bien puesta, la cuerda pasada correctamente, un pequeño vistazo hacia abajo para leer en la cara de aroh que todo estaba correcto y un paso más, la única impresión que me lleve conmigo es la gran diferencia entre escalar aquí y en roca, todo resbala un poco más.
Al llegar arriba, efectivamente solo me esperaba una reluciente anilla con su correspondiente cadena, ¿y ahora?, ahora empezaba lo divertido, tras un rato barajando ideas, entre las cuales destacó bastante el seguir hasta la reu gemela a la nuestra, preferimos que bajase y pensásemos que hacer, el equipo es peque, ¡no podíamos dejarnos una cinta de recuerdo el primer día!.
Una vez en tierra, nos sentamos y pensamos el que hacer, hasta que al final nos decantamos por la que más me llamó la atención, así que pillamos la cinta cocida, le pusimos un mosquetón en cada extremo y volví a subir, para una vez arriba anclarme a la reu, deshacer el ocho, pasarlo por ella y volver a armarlo.
Puede que con mi experiencia no debiera haberlo hecho, puede que el procedimiento no fuera todo lo limpio que se necesitase o que hubieran opciones mejores, pero casi con toda seguridad puedo decir que me lo pasé francamente bien y que el trabajo en equipo fue inmejorable. Para repetir.
Luego dimos vuelta y trepamos otra cara mucho más sencilla y finalmente una tercera con la que no pude y de la que me lleve un recuerdito particular al tener que quitar las primeras cintas puestas sin llegar a la reu… uggg.
Finalmente nos despedimos del grupo de monitores, que marcharon antes, remoloneamos un poco en el césped y nos fuimos a ¡comer! con una satisfacción de plenitud, de haberlo pasado ien y con la esperanza de poder repetir en Fataga, Sorrueda u otros puntos de la isla aún sin conocer… pero hoy llueve.
¡El prox finde será otro día!.